¿Qué pasa si bebes cerveza en mal estado?

Ya hemos hablado anteriormente sobre los errores habituales que puedes encontrar en una cerveza o cómo saber si una cerveza está en mal estado y cómo lo puedes evitar. ¿Qué pasa si vas a un bar y te “cuelan” una cerveza que no está bien? Pues que al día siguiente vas a estar con una sensación resacosa sin apenas haber bebido.

Por desgracia, eso fue lo que me ocurrió la semana pasada. Fui con unos amigos a un bar que, aparte de las industriales con las que trabajan habitualmente, siempre suele tener un barril y bastantes latas y botellas artesanas porque al dueño le gustan. Pregunté qué tenían de grifo, me cuadró y lo pedí.

Fue como comprar en Aliexpress: lo que llegó no se parecía absolutamente nada a lo que había pedido. El sabor y el olor no eran desagradables, pero no correspondían con el estilo de la cerveza. Se lo dije al camarero, me dio largas e insistió reiteradamente en que eso era lo que había pedido y que todo estaba bien. Al final me hizo dudar y me quedé con la cerveza. No sería la primera vez que una cervecera se pone innovadora y le sale algo extraño.

Un consejo que te será de utilidad en la vida: sé asertivo. Al día siguiente me levanté con una sensación de leve resaca, dolor de cabeza y molestias en el estómago, a pesar de que sólo había tomado una cerveza. También me sentí fatal por haberme dejado convencer cuando sabía que en ese vaso había algo mal.

Las posibles causas del mal estado de esa cerveza pudieron ser una mala higiene del grifo, que el barril llevara demasiado tiempo o que en su transporte o almacenaje no se respetó la cadena de frío. Pero, sin duda, el principal problema fue la falta de conocimiento. Si hubiera reclamado a alguien con algo más de idea sobre cerveza (por ejemplo, el propio dueño del bar, que aquel día no estaba), lo más seguro es que me hubiera cambiado la cerveza y hubiera retirado el barril al detectar el problema.

Después de este rollo autobiográfico, ahí van una serie de consejos para evitar que te ocurra lo mismo:

  • Si no es un bar al que suelas ir habitualmente, pregunta cuánto tiempo lleva el barril.
  • Si vas a pedir una cerveza de botella, comprueba que la nevera no esté expuesta a la luz solar directa.
  • Algunas señales de que la cerveza está en mal estado pueden ser:
    • Sabores y olores que, aunque no resultan desagradables, no corresponden con el estilo. Comprueba primero que te han puesto lo que habías pedido.
    • Ausencia o exceso de carbonatación. Si hay burbujas en la pared del vaso, no es por la cerveza, es porque no lo han fregado bien.
    • Sabor o aroma agrio, rancio, a papel, mantequilla, metal o sulfúrico.
    • Turbidez excesiva y/o partículas en suspensión, aunque a veces se pueden encontrar en algunas cervezas sin filtrar sin mayor problema que el estético.
  • Sé asertivo. Si crees que tu cerveza está en mal estado, insiste y que te la cambien.

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