Colaboraciones entre cerveceras: ¿oportunidad, estrategia o saturación?

Las colaboraciones son un elemento esencial dentro de la filosofía de las cerveceras artesanas. Los objetivos por los que dos marcas deciden asociarse de esta forma son muy diversos: compartir conocimientos, hacer algo que no sería posible de manera individual o buscar un compañero con el que entrar en un nuevo mercado geográfico.

“A nosotros nos ha producido mucho valor añadido el hacer las colaboraciones porque, en muchos casos, es la vía por la que podemos implantarnos en un país”, señala Maribel Romero, socia de La Pirata. En estos casos, lo que se busca es “hacer una colaboración con un cervecero artesano que esté muy bien implantado y reconocido en un país”. Desde La Pirata consideran que las colaboraciones les aportan “un retorno positivo muy importante” y un “valor añadido”, ya que permiten “hacer contactos” y “realizar eventos en bares cercanos, que tengan un contacto directo con la fábrica, donde das a conocer tu producto”. “Es como una carta de presentación para nosotros”.

“Al final las colaboraciones sirven para posicionarte y que te conozcan un poco”, explica Ramón Yllán, de la cervecera murciana Yakka, en una entrevista publicada en este blog. “Nos encanta, no sólo por la cerveza, también por la experiencia de visitar otras fábricas, vivir con otras cerveceras, la convivencia, conocer gente de otros lugares…”, además de compartir conocimientos y hacer que las cervezas se vean en otros sitios. Con Nøgne, por ejemplo, consiguieron que Yakka llegara a Noruega. su condición es que las colaboraciones que hagan tienen que ser “de ida y vuelta”: “Si hacemos una cerveza fuera, luego tienen que venir aquí”.

“Creo que las colaboraciones son geniales si tienen sentido”, opina Mikkel Borg Bjergsø, cofundador y propietario de la cervecera danesa Mikkeller, que hizo algunas de las primeras colaboraciones en 2007. Entonces, “era nuevo en el juego” y “conocía muchas cerveceras que pensaba que hacían cervezas muy buenas y podría aprender de ellos”. Una vez consolidada la marca, en Mikkeller están encantados de “ayudar a nuevas cerveceras” cuando detectan alguna que les gusta. De momento, han frenado las colaboraciones pero tienen en proyecto hacer más adelante “colaboraciones un poco más locas”. [lee aquí la entrevista completa a Mikkel Borg Bjergsø]

A su juicio, el fin de las colaboraciones es “unir a dos cerveceras para hacer juntas algo que no podrían por separado” o “que una nueva cervecera reciba ayuda de una cervecera con más experiencia”. Bjergsø cree que “hay demasiadas colaboraciones actualmente” y que, en muchos casos, el único objetivo es “que dos cerveceras se unan para vender más”. “No debería ser una cuestión de marketing”, critica.

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