Mikkel Borg Bjergsø (Mikkeller): “Somos una marca de estilo de vida”

En Dinamarca hay 160 cerveceras. Si te digo que pienses en las que conoces, seguro que Mikkeller está en la lista. Pero es más que cerveza: bares, destilados, restaurantes, chocolate (de momento sólo en Dinamarca), un festival… Esta marca ha conquistado con sus cervezas arriesgadas y ha pasado de ser una pequeña cervecera nómada a tener presencia en 40 países.

“Nos llamamos cervecera pero diría que no sólo somos una cervecera, porque hacemos otras cosas”, explica Mikkel Borg Bjergsø, propietario de Mikkeller, durante una entrevista en sus oficinas en Copenhague. “Si piensas en una cervecera, es una compañía que produce cerveza, botellas, barriles, lo ponen en una estantería y ya está, pero nosotros también llevamos restaurantes, bares, tiendas, festivales, destilados, chocolate, un club de corredores y muchas otras cosas”. Bjergsø define Mikkeller como una “marca de estilo de vida”. “Puedes vivir mucho el mundo Mikkeller, puedes viajar por todo el mundo e ir a nuestros bares”.

Mikkeller nació hace doce años, de la mano de dos home brewers, el propio Bjergsø, por aquel entonces profesor de instituto, y el periodista Kristian Klarup Keller, que más tarde dejó la cervecera. “Empezamos con la compañía en 2006 y se volvió muy popular muy rápido. Después abrí mi primer bar en 2010”, cuenta Bjergsø, que recuerda que durante sus primeros años Mikkeller fue una cervecera nómada.

Una marca internacional

Su mercado principal es Dinamarca, sobre todo Copenhague, donde podemos ver la marca desde la llegada al aeropuerto. Fuera de las fronteras danesas, tienen “un mercado muy bueno en Estados Unidos”, donde tienen dos fábricas, una en cada costa, y Suecia, “probablemente el mejor mercado” para Mikkeller junto con Corea del Sur. “Reino Unido también está yendo muy bien”, comenta el cervecero danés. De hecho, hace poco han abierto un bar en Londres.

Mikkeller-CPH-Airport

Para garantizar que la cerveza llega en las mejores condiciones a todos estos destinos, es importante tener un buen control de la cadena de distribución. “Obviamente, es difícil controlar si envías cerveza a China, por ejemplo, pero es algo en lo que trabajamos mucho”, explica Bjergsø, que, siempre que puede, prueba sus cervezas en otros países para asegurarse de que han llegado en las mejores condiciones. Para garantizar la calidad de las cervezas que exportan, en Mikkeller intentan “encontrar los mejores socios”, ya que son conscientes de que “es muy importante” cómo llegue la cerveza al consumidor final.

En España Mikkeller tiene un bar en Barcelona y está en proceso de abrir otro en Madrid en 2019. El motivo de comenzar antes por la Ciudad Condal es que “Barcelona es muy conocida en Dinamarca”. “He estado allí un par de veces y me gusta mucho”, cuenta. Además, Mikkeller encontró un socio en Barcelona, por lo que “tenía más sentido comenzar allí”. La decisión de establecerse en Madrid llegó hace un par de meses, con la ayuda de su socio en Barcelona.

Mikkeller Beer Celebration

A diario llegan a las oficinas de Mikkeller cajas de cerveza con muestras procedentes de todo el mundo. De hecho, durante la entrevista aparece un repartidor con una caja de botellas. “Tenemos un festival, Mikkeller Beer Celebration. Muchas cerveceras quieren venir, así que me mandan muestras para que las pruebe”, comenta Bjergsø. Para este festival, que se celebra en mayo, seleccionan 100 marcas de diferentes países.

Dentro del equipo, hay una persona dedicada a la organización de este festival, que lleva celebrándose siete años. La parte más complicada es la la logística, ya que hay que en Mikkeller Beer Celebration pueden encontrarse 800 cervezas diferentes procedentes de todo el mundo. “Para mí es importante que sólo invitemos a cerveceras que son realmente buenas. Tenemos que asegurarnos de que todas las cervezas del festival tienen la mejor calidad. Es por lo que la gente compra los tickets, para probar las mejores cervezas del mundo”.

“Hay muchas cervezas muy buenas”, señala Bjergsø. “Creo que es más interesante para mí beber cerveza de otras cerveceras”, reconoce. En estos momentos, está “bebiendo muchas pils, lagers, cervezas alemanas”, aunque también bebe vino o cócteles. “Me gusta inspirarme en cervezas de otros”, asegura.

Cerveza en Dinamarca

Mikkeller es sólo un jugador más en el panorama cervecero danés, en el que convive la posición dominante de Carslberg con marcas artesanas locales y cervezas de importación. “En Dinamarca han surgido muchas cervezas artesanas en los últimos veinte años. Hemos pasado de nada a tener un montón de cerveceras y muchas cervezas diferentes”. “Si vas a una tienda o un supermercado en Dinamarca, encuentras muchas de estas cervezas porque se ha puesto mucha atención en la cerveza artesana”, explica el fundador de Mikkeller.

Mikkel01

En su opinión, “está yendo bien, hay muchas marcas locales pequeñas que realmente no vemos mucho en Copenhague pero también tenemos muchas cervezas de importación”. “Tenemos cervezas en Dinamarca que no puedes conseguir ni siquiera en algunas partes de Estados Unidos aunque son de Estados Unidos”, señala. “Hay muchas cosas que no están disponibles en ningún otro lugar”.

Aunque “la escena craft está en auge, especialmente en Copenhague”, todavía hay “una gran cervecera, Carlsberg, que es muy dominante en el sector cervecero danés, porque es una cervecera muy grande, pero estamos intentando cambiarlo”. Aun así, Bjergsø sitúa la cuota de mercado de la cerveza artesana en Dinamarca en el entorno del 10%. Saliendo de la capital, es posible encontrar “pequeñas cerveceras locales que dan apoyo al mercado local” aunque es más difícil encontrar Mikkeller. “No tenemos un  marketing muy fuerte en Dinamarca”, apunta. “Tenemos un marketing muy fuerte en Copenhague, aquí tenemos muchos bares y restaurantes”.

Filosofía Mikkeller

En 2007, Mikkeller participó en “algunas de las primeras colaboraciones del mundo de la cerveza”, entre ellas con Three Floyds. “Era joven, era nuevo en el juego, era homebrewer y conocía muchas cerveceras que pensaba que hacían cosas muy buenas y podría aprender de ellas. Contacté con algunas y me dijeron que sí”. Para Bjergsø, el valor de las colaboraciones se encuentra en “unir a dos cerveceras para hacer juntas algo que no podrían hacer por separado” o para que una nueva cervecera tenga la oportunidad de aprender de otra con más experiencia. “Creo que las colaboraciones son geniales si tienen sentido”.

Por el momento, Mikkeller ha frenado las colaboraciones, pero en el futuro volverá con un par de proyectos de este tipo “un poco más locos”. “Ahora estoy trabajando con Corea del Norte para hacer una colaboración; es loco pero divertido”, explica. También tiene previsto viajar a Minsk en enero “para hacer una antigua receta soviética”. Se trata de “hacer colaboraciones que nadie ha hecho nunca”.

La filosofía de Mikkeller se basa en disfrutar. “Todo lo que hago, cervezas, festivales, chocolate, restaurantes, es porque me gusta”, señala Bjergsø. “Si creo que algo está bien y es interesante, lo hago”. En ocasiones, este empresario danés se inspira en lo que encuentra durante sus viajes a otros países. Así nacieron, por ejemplo, los restaurantes Ramen to Bíiru que se pueden encontrar en los barrios de Nørrebro y Vesterbro en Copenhague. “Si decidimos hacer algo, simplemente lo hacemos. No hacemos demasiado marketing ni análisis de mercado, simplemente vamos a por ello y lo hacemos”. En definitiva: “Hacemos lo que nos gusta, nos lo pasamos bien”.

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