¿Qué opinan los fabricantes de cerveza sobre BeerMad y otros eventos cerveceros?

La tercera edición de BeerMad echó el cierre el domingo, después de tres días de actividad frenética en la Caja Mágica. De hecho, el sábado por la tarde incluso llegó a completarse el aforo. Con 61 stands en los que se sirvieron más de un centenar de cervezas diferentes, la presencia de marcas y la asistencia de público (se vendieron 12.500 entradas) ponen de manifiesto que se trata de una iniciativa muy apreciada tanto por productores como por consumidores.

Desde Yakka, una de las cerveceras presentes en este evento, valoran muy positivamente los festivales y ferias de cerveza. “Tienes el contacto con el público final y además puedes hacer un estudio, en cierto modo, de lo que la gente demanda en cada zona”, comenta Ramón Yllán, miembro de la marca murciana. “Es muy interesante por eso, porque permite valorar lo que hay en cada sitio y lo que al final le gusta el público, porque tú puedes hacer cervezas muy arriesgadas y que luego no le gusten a nadie”. Dada la gran cantidad de ferias de este tipo que se celebran en España, en Yakka escogen “dependiendo del posicionamiento que tenemos en la ciudad o en la zona y dependiendo también de dónde queremos estar”. “Por ejemplo, si nos invitan a un festival en una zona en la que no vamos a estar, no vamos, creemos que no tiene sentido”, explica Yllán. “Al final la feria también es un escaparate para que la gente te conozca y en el futuro entrar ahí o ya te conoce”.

Gerardo Otero, de Four Lions, también destaca la oportunidad que suponen estos eventos para tener un contacto directo con el consumidor final, “charlando con la gente, recomendándoles cervezas o teniendo la oportunidad de explicarles qué se pueden tomar”. “Todo lo que sean iniciativas para fomentar la birra, siempre que estén bien montadas, como es el caso de BeerMad, es muy positivo”, señala. No obstante, Otero considera que, en cierto modo “falta perspectiva” a la hora de organizar las ferias, en el sentido de descargar un poco a los representantes de las marcas para que puedan dedicar una mayor atención al público que asiste. Todos hemos visto cómo los propios cerveceros son quienes están detrás de la barra ‘tirando cañas’ y esto les quita tiempo para hacer una labor de difusión de la cultura cervecera y acercar su marca al consumidor final, que al final es lo que se intenta promover con este tipo de iniciativas.

“Los festivales nos ayudan mucho”, apunta Henlo Mathee Swart, uno de los fundadores de Jakobsland. Entre las principales ventajas, destaca “el trabajo de campo” que las marcas pueden hacer allí y cómo el público agradece la posibilidad de hablar directamente con los cerveceros. “Hace de la marca algo más humano, más tangible”, subraya. En el caso particular de BeerMad, “es un punto de encuentro de marcas, cervezas y tipo de gente. Aquí está todo el mundo y es interesante”.

En el lado negativo, una crítica que se suele hacer a estos eventos es que, en ocasiones, hay productos que no cumplen unos mínimos de calidad. En Four Lions lo tienen claro: “El cervecero tiene que ser consciente de que, si viene a una feria, tiene que intentar traer sus mejores cervezas, en las mejores condiciones posibles y no vender a cualquier precio”. Gerardo Otero no se refiere al precio económico, sino a “no vender lo que tengas tal y como esté. Tienes que procurar que sean cervezas frescas, no contaminadas”. Desde Jakobsland, por su parte, señalan la inversión que supone tanto en tiempo como en el cuidado que hay que tener con el producto. “Es un producto perecedero y viajar con él, almacenarlo, pincharlo, puede ser arriesgado”, explica Henlo Mathee Swart.

¿Cómo funcionan los festivales cerveceros?

En estos momentos hay dos tendencias en los eventos cerveceros: los que invitan a las marcas y cobran un porcentaje sobre las ventas o compran los barriles a un precio especial y se quedan con el margen (por ejemplo, Barcelona Beer Festival o la mayoría de los eventos que se organizan en Europa) y aquellos que cobran a las marcas una cantidad cerrada por ir y son los cerveceros quienes ponen el producto y se encargan de su venta.

En este segundo modelo, son los asistentes quienes asumen el riesgo del éxito o fracaso del evento, se responsabilizan del producto y se hacen cargo de los stands, mientras el organizador tiene cubierto un mínimo con lo que ya han pagado los fabricantes por acudir independientemente de lo que ocurra durante el evento. Con el otro modelo, en el que el organizador se lleva un porcentaje de las ganancias, a las dos partes les interesa que el evento sea un éxito porque, cuanto mayores sean las ventas, mejor para todos, y los gastos de organización (alquiler del espacio, promoción, seguridad, etc.) son los mismos en los dos casos.

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