¿Qué le pasa a mi cerveza?

Seguro que alguna vez te ha pasado. Vas a un bar, escoges una cerveza y, cuando la pruebas, hay algo que no cuadra. ¿Qué ha pasado?

En CraftBeer.com hay disponible una tabla (en inglés) con los problemas más comunes y sus explicaciones. “Con el gran incremento de la popularidad de la cerveza artesana en el mercado, asegurar que los bares y restaurantes saben cómo manejar estos productos requiere atención y educación constantes”, señala la presentación de la infografía en la web de los cerveceros artesanos estadounidenses.

Estos son los errores, problemas y defectos que recoge la tabla, que además permite entender mejor cuál es la causa de ciertas alteraciones o por qué algunas prácticas no son correctas:

  • Burbujas en las paredes del vaso. Esto ocurre cuando el vaso no se ha lavado correctamente y las burbujas se pegan a algún tipo de residuo que ha quedado en el cristal.
  • Vasos congelados. Ya hemos hablado de lo que ocurre cuando sirves cerveza en un vaso congelado. Recordemos que las temperaturas demasiado bajas enmascaran el sabor y el olor de la cerveza, por no hablar de que el hielo podría tener cierto gusto a los demás productos que hubiera dentro del congelador en el que se enfriaron los vasos.
  • Sin vaso. Recordemos que estamos hablando de cervezas con sabores y olores intensos y característicos, que nadie se sienta mal por ese tercio o botellín que te sirvieron el otro día cuando fuiste a tomar algo con los compañeros del trabajo. En este caso, lo que ocurre es que la cerveza pasa casi de manera directa a la garganta, sin que sea posible olerla ni dé tiempo a saborearla.
  • Cerveza turbia o con “objetos no identificados”. Se da cuando hay alguna sustancia (levadura, taninos, proteínas). Sin embargo, dependiendo del estilo de cerveza, la turbidez no tiene porqué ser un problema.
  • Sabor, aroma o sensación a papel. En este caso, se trata de un problema de almacenaje. Es probable que la cerveza se haya almacenado durante mucho tiempo, a una temperatura inadecuada o haya entrado oxígeno en el envase.
  • Sabor a mantequilla. El responsable del sabor a mantequilla es el diacetilo, un compuesto derivado de la levadura. Si notamos este sabor en una cerveza, es probable que esté contaminada o el grifo esté sucio y al tirarla se haya echado a perder.
  • Sabor sulfúrico o a maíz. El sulfuro de dimetilo (DMS) está presente en cervezas que emplean ciertos tipos de malta y en aquellas que incluyen el maíz como ingrediente, en cuyo caso es aceptable a un nivel bajo, pero también puede estar presente en una cerveza si el grifo está contaminado.
  • Sabor agrio. Al igual que la turbidez, puede ser intencionado o no. En caso de que no lo sea, tiene varias causas, como contaminación en el proceso de fabricación, suciedad en el equipo.
  • Cerveza equivocada. Bueno, un error lo tiene cualquiera.

En CraftBeer.com, recomiendan que, en caso de devolver una cerveza por cualquiera de estos problemas, lo hagamos de manera positiva. “Diles lo que crees que está mal con la cerveza de la forma más agradable posible”.

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