Damm e Hijos de Rivera no quieren más “estrellas” en el sector de la cerveza

Al igual que sucede en otros sectores, las grandes cerveceras son muy protectoras con sus marcas, como evidencia la reciente sentencia del Tribunal Supremo contra el registro de Estrella Madrid.

Estrella Damm y Estrella Galicia, pertenecientes a dos de los mayores grupos cerveceros españoles, han coexistido en el mercado sin conflictos, hasta que otras marcas más pequeñas han intentado registrar marcas que incluyeran la palabra “estrella”. Este es el caso del maestro cervecero Jorge Pinto, que en 2014 registró Estrella Madrid para nombrar su cerveza artesana.

Los dos grandes grupos se enfrentaron a Pinto ante la justicia y perdieron. En 2016, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid dio la razón a Pinto argumentando que la denominación “estrella” es “relativamente común en el sector de los alcoholes” y que, en este caso, la “fuerza distintiva” de la marca se encontraba en el término “Madrid”. De esta manera, la sentencia de 2016 establecía que “existen suficientes disparidades denominativas, fonéticas y gráficas suficientes como para garantizar la convivencia pacífica entre todos ellos; sin que se advierta, por otra parte, riesgo alguno de confusión o asociación”.

Sin embargo, los dos gigantes cerveceros recurrieron esta decisión ante el Tribunal Supremo, que en esta ocasión sí que les ha dado la razón. Según la sentencia, de la que se ha hecho eco El Confidencial, “la utilización como elemento relevante del vocablo ‘Estrella’ puede hacer pensar que se trata de productos procedentes de un mismo origen empresarial aprovechándose así de su reputación”. Tras esta decisión, se quedan por el camino marcas como Estrella de Cáceres, Estrella de Valencia, Estrella Majorica y Estrella de Málaga, mientras Pinto dará a su cerveza otro nombre, Cerveza Madrid.

Esta no es la primera vez que el Tribunal Supremo se enfrenta a un caso así pero en esta ocasión el resultado ha sido distinto. En 2015, el Alto Tribunal frenó el intento de Damm de impedir el registro de Estrella Mudéjar. Entonces, consideró que existían “suficientes disparidades de conjunto fonéticas, denominativas, conceptuales y gráficas como para garantizar su recíproca diferenciación, evitando cualquier riesgo de confusión entre los consumidores o de asociación empresarial”, por lo que era posible “su convivencia pacífica en la misma forma que conviven otras marcas en el mercado con el término Estrella, de diferentes titulares” y se infería “disparidad suficiente como para desestimar la demanda”.

No sé a vosotros, pero a mí me llama la atención que dos marcas de sobra posicionadas en el mercado consideren una amenaza a pequeñas cerveceras que juegan en una liga distinta y, sin embargo, no tengan un conflicto entre ellas, que tendría más sentido porque sí son equiparables en tamaño y en tipo de producto/mercado. También es cierto que, en caso de enzarzarse, se verían más perjudicadas y el coste del proceso sería mucho mayor.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: