Tres formas de entender la cerveza (III): Estados Unidos y la innovación

En semanas anteriores hemos repasado la cultura cervecera de Alemania y Bélgica, con algunos datos sobre el sector en estos dos países. Recordemos que, aunque son muy distintos, son dos países con una tradición cervecera muy arraigada que se sigue manteniendo. Después de ‘viajar’ a estos dos productores de cerveza, es hora de echar un vistazo al mayor productor mundial, Estados Unidos, que en los últimos años se ha convertido para muchos en una referencia y para otros en una moda con el boom de la cerveza artesanal.

El concepto de cerveza artesanal tal como lo conocemos ahora nació en la década de los 70 en Reino Unido, desde donde este movimiento se exportó a otros países para instalarse en Estados Unidos a finales de esa década (por ejemplo, Sierra Nevada nació en 1979) y vivir una revolución en los años 90 (New Belgium es de 1991), una tendencia que ha tardado algo más en llegar a otros países, como estamos viendo ahora en el sector cervecero en España. Este boom se produjo en un mundo monopolizado por la producción a gran escala y supuso un punto de giro en la forma de entender la cerveza hasta entonces.

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Los datos históricos de la Brewers Association, que agrupa a las cerveceras artesanales, muestran dos repuntes en las últimas décadas en el número de cerveceras: uno en los años noventa y otro a partir de 2010. Según los datos de 2015 de este organismo, hay 4.269 cerveceras que copaban un 12,2% de cuota de mercado y vendieron cerveza por 22.300 millones de dólares.

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La base para la filosofía de estas pequeñas cerveceras es recuperar los métodos tradicionales de fabricación, anteriores a los procesos masivos de producción en frío que se comenzaron a desarrollar en la Revolución Industrial. De hecho, las cerveceras artesanales estadounidenses se basan en los estilos que se han tradicionales de Reino Unido, Bélgica y Alemania, pero introduciendo una cierta innovación para intentar crear productos nuevos y diferentes. Aunque se desvinculan de la producción industrial, también incorporan un componente de innovación tecnológica a la producción tradicional, lo que ha permitido la creación de auténticos gigantes en el sector, cada uno de ellos con una producción de varios millones de barriles al año.

La innovación que han introducido estas compañías también se ha hecho en la manera de vender. El diseño (etiquetas, posavasos, tiradores…) y el marketing son muy importantes para estas marcas, muchas de las cuales han sido capaces de crear su propio universo con la apertura de bares y tiendas y la organización de actividades de todo tipo, desde visitas guiadas por sus fábricas hasta conciertos en sus locales propios, en los que por supuesto se pueden encontrar cervezas que seguramente no estén disponibles en ningún otro lugar. Estas marcas también han logrado colocar sus productos en grandes canales de producción, y no es raro encontrar cervezas artesanales en cadenas de supermercados, estadios e incluso gasolineras.

La principal característica del mercado estadounidense es que es muy competitivo pero también está muy concentrado. A pesar del repunte de las pequeñas cerveceras y de la gran presencia de la cerveza de importación, que supera en cuota de mercado a la artesanal, el sector está en manos de apenas once fabricantes que controlan el 90%: AB InBev (gracias a las ventas de Budweiser), MillerCoors, Constellation Brands, Heineken, Pabst, Boston Beer (Samuel Adams), North American Breweries, Diageo (Guinness), Craft Brew Alliance, Gambrinus y Duvel.

Estados Unidos también es un país importante para la producción de cerveza en otros países por su producción de lúpulo. Este país y Alemania son los dos grandes productores de lúpulo a nivel mundial, cada uno con un tercio de cuota. Además, los lúpulos americanos están muy cotizados y tienen muy buena consideración entre los cerveceros.

Y con esto termina la trilogía comparativa sobre estas tres grandes culturas cerveceras. En principio iba a ser una reflexión en un único post sobre la tradición, la diferenciación y la innovación poniendo estos tres países como ejemplo de cada una de estas tendencias, pero Alemania, Bélgica y Estados Unidos son tan grandes en cuanto a producción de cerveza y hay tanto que contar sobre cada uno de ellos que se merecían tener su propio espacio. Pero si os habéis quedado con ganas de viajar, también he pasado recientemente por Portugal.

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