Tres formas de entender la cerveza (II): Bélgica y la apuesta por la diferenciación

Si la semana pasada hablábamos de Alemania, esta vez le toca el turno a Bélgica. Dos países con dos culturas cerveceras distintas, a los que en la próxima entrega se unirá Estados Unidos. Pero no adelantemos acontecimientos.

Alemania es un ejemplo de tradición arraigada en la producción de cerveza, mientras que Bélgica apuesta por la diferenciación. Al contrario que otros mercados, en Bélgica el sector está muy poco concentrado y los consumidores disponen de una infinidad de estilos y marcas para elegir. Aquí la mentalidad es muy distinta de lo que comentábamos en el post anterior: en Alemania el respeto a la tradición ha llevado a una homogeneización del producto, mientras que el principal valor de la cerveza belga es la variedad.

Según los datos recogidos por Cerveceros de Europa, en Bélgica hay 168 fábricas de cerveza que producen 18,2 millones de hectolitros al año. Estas cifras muestran que el sector es muchísimo más pequeño que en Alemania, donde hay 1.352 cerveceras que fabrican 95,27 millones de hectolitros al año. Pero lo que llama la atención de Bélgica en cuestiones cerveceras no es la cantidad, es la variedad: hay 700 “perfiles de sabor” y 1.100 marcas, según datos disponibles en la web de Turismo de Flandes.

¿En qué se traducen estas cifras? Bélgica posee una cultura cervecera muy rica, con estilos propios protegidos (como las cervezas tipo lambic), y un gran respeto por el producto local, que está disponible tanto en cervecerías como en supermercados. El resultado de esta amplísima variedad es un mercado muy poco concentrado, al contrario que en España, donde unos pocos fabricantes controlan el mercado.

También se trata de un producto distinto. El concepto de cerveza que se tiene en Bélgica no es un producto de consumo masivo para beber en grandes cantidades. Frente a las cervezas que se venden por todo el mundo, que son productos más ‘ligeros’ y con un volumen de alcohol en torno a los 5 grados, las cervezas belgas (dependiendo de la variedad, por supuesto) se caracterizan por un mayor sabor, más densidad (recordemos que en los monasterios se fabricaba como alimento) y pueden llegar a una graduación alcohólica más elevada, ya que están muy extendidas las cervezas de alta fermentación.

Y para terminar, una curiosidad: la cerveza belga más vendida en todo el mundo es la tercera en su propio país, en el que está considerada un producto para turistas. Se trata de Stella Artois, del gigante cervecero AB InBev.

Si alguien quiere ampliar un poco, dejo algunos links:
Tipos de cerveza belga (Wikipedia)
Información sobre la cerveza belga (Turismo de Flandes)
U.S. craft beer can learn from Belgium’s legendary breweries (Marketwatch)

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