Tres formas de entender la cerveza (I): Alemania y la tradición cervecera

Al hablar de cerveza, hay tres países que destacan por la buena imagen que tienen sus productos entre los consumidores: Alemania, Bélgica y Estados Unidos. Tres grandes productores con tres conceptos muy distintos de cómo debe ser una cerveza (tradición, diferenciación e innovación). Esta semana vamos a hacer un repaso a Alemania, un país que siempre ha velado por el que quizá sea su producto más característico.

Alemania ha sabido hacer de la cerveza un producto de consumo masivo intentando preservar la calidad, que a menudo suele verse dañada cuando se produce a gran escala. La tradición alemana se basa en la ley de la pureza de hace cinco siglos (Reinheitsgebot, 1516), que determinaba que la cerveza debía fabricarse únicamente con agua, malta y lúpulo. En principio sólo se podía emplear cebada (uno de los objetivos de esta ley era evitar la escasez de trigo), aunque posteriormente se abrió a otros cereales y también se permitió el uso de levadura.

Esta ley, que estuvo en vigor hasta su sustitución por las directivas europeas en 1986, ha preservado la tradición cervecera alemana pero también ha creado limitaciones a la hora de crear nuevos tipos de cerveza. Si los fabricantes querían innovar, la única vía era a través de los componentes permitidos, por ejemplo, ahumando la malta como se hace en la fabricación de Rauchbier.

Esta normativa ha tenido como consecuencia que la inmensa mayoría de las cervezas alemanas sean muy similares entre sí. De hecho, entre los fabricantes alemanes hay quienes se han quejado de que lleva a la homogeneidad entre los distintos productos y favorece la producción a escala industrial, poniendo freno a la innovación.

A pesar de estas restricciones, sin duda la cerveza alemana goza de una imagen muy buena entre los consumidores. Prueba de ello es que este país exporta 1.500 millones de litros al año y el Oktoberfest es un evento imprescindible en la cultura cervecera que atrae a siete millones de turistas.

Además, las limitaciones de la ley de la pureza no han impedido que se fabriquen multitud de variedades de cerveza en Alemania muy distintas entre sí, muchas de ellas protegidas con denominación de origen. También es común ir a bares o restaurantes que tienen su propia cerveza… eso sí, siguiendo la ley de la pureza.

Aquí os dejo algunos links con algo más de información sobre la cerveza alemana:

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